No recordaba nada de la ultima noche, solo que cuando despertó se bañaba en una sonrisa y el pequeño paisaje que tenia entre manos debía tener buena parte de culpa.
Acudió durante semanas a ver el ocaso de la fotografía. Notaba el cambio de temperatura previo a la defunción solar, primero mucho calor, luego penumbra y frió. Sentía como el morado iba ganando la batalla al dorado y como ardía el mundo en el horizonte bermellón. Se podía ver como viajaban los segundos en un caballo de humo amarillo Napoles . La vida temblaba diez minutos y él la disfrutaba ocioso, como solo se disfrutan los besos de amor con tequila.
Pero la felicidad se entornaba en pena cuando recordaba que aun no había encontrado a la persona que le prometía la felicidad.
Pasó el tiempo y empezó a disfrutar de otros atardeceres, que era como olvidar lo que no recordaba. Cada mujer que pasaba entre sus brazos, la ligaba inconscientemente a un anochecer... pero ninguna fue jamas el crepúsculo de su pueblo, que reflejaba la fotografía.
Y por mas que buscara la felicidad no la encontraba, por que estaba enamorado del final de un día.
JHON FALTOVICH
2 comentarios:
Las cosas ocurren cuando mens te los esperas, y cuando dejas de preocuparte tanto por encontrar algo, no sé por qué razón, aparece cuando ya dejas de pensarlo tanto...mientras tanto, intenta disfrutar del camino, de las pequeñas cosas de un día a día, como un amanecer, una luna bonita (llena, como la de estos días atrás, que estaba preciosa)...
Y no te quemes tanto.. :p
Por cierto, el capullo de mi primo aún no me deja su coche...se ve que no se fía de mí...jajaja,y eso que ya le he llevado en otro coche!!
un besote
Muchas gracias Alba, como siempre, por tu comentario, pero yo no me quejo... Es un texto, no mi vida, lo que deberias estar juzgando... Aun asi, como te decia gracias por el comentario y el consejo.
P.D: Si q estaba bonita la luna estos dias, si.
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