lunes, abril 20, 2009

lograda paz

LOGRADA PAZ acrilico, esmalte y escallola sobre tabla. 120cm x 80cm jhon faltovich
Los corazones más grandes son los que se rompen con más virulencia. Son aquellos que dominan al cerebro y los primeros que se cansan de vivir.

Había vivido más que todo lo que había leído en los libros que conocía, lo cual no era mucho.
Sabia lo que era sufrir, pero nadie le había explicado por que ocurría. Le dolía el corazón y su único analgésico bailaba sobre espejos.

Una noche se cansó de "torear" y se fue a pedirle cuentas a Dios. Volcó sus frustraciones sobre la mesa, pagando así su peaje hasta el limbo, y golpeo su cerebro contra el mundo. Había perdido la guerra, encontrando así la paz.

Por el mismo lugar por donde entró su sustento durante horas, huyo su alma directo al próximo baño.

Hoy cumpliría 24 años.



JHON FALTOVICH

2 comentarios:

Tim Allen dijo...

Hostia...

Un abrazote grande, Villa!!!

Anónimo dijo...

Me ha emocionado esto de lograda un paz, supongo que lo llevo a mi terreno. Mi reacción, un bocadito de emoción recurrente, no sé por qué pero para mí lo es...

El 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.


Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."


El viento de la noche gira en el cielo y canta.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.


En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.


Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.


Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.


Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.


Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.


Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.


La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.


Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.


De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.


Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.


Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.


Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.