El horizonte, es un mar inmenso,
que se vuelve charco en tu mirada.
Se pierde entre las olas de tu pelo
y deja el corazón bajo su almohada.
Tus caricias, son el barco del deseo,
que se hunde cada día mas abajo.
Bailando lentamente con Morfeo
y pidiendo, por favor, algún abrazo.
Horizonte, donde empieza tu sonrisa,
guardiana del fruto de tu boca,
que florece por la noche, pitonisa,
brillando por el día en la memoria
Te perfumas, libertad en celo,
como huele quien nunca ha estado atado.
Pero a mi, el perfume de tu cuello,
me ha tenido mucho tiempo amordazado.
Jhon Faltovich
5 comentarios:
ya era hora chavalote de que te personases en tu blog y recurda traer algo para mi 2º concurso de pintura
Bienvenido Jhon, genial!
Pero qué acertado nuestro reencuentro. Péro que líneas más depuradas para explicar algo tan profundo. Lástima no poder ver reflejados tan bellos verbos en formato visual, tiempo al tiempo, supongo. ¿O no?
Genial, Fran. Se echaba de menos leerte por aquí.
Recuerda que una comida o una cena te espera cuando tu me digas.
Un abrazo!
Villa ¿cómo va ese tucán?
Publicar un comentario en la entrada